

Valores
LA FILOSOFÍA DEL COLEGIO CONSIDERA AL HOMBRE, COMO UN SER CREADO A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS; CON UNA LIBERTAD DE PENSAR Y ACTUAR; COMO UN SER PERSONAL, INTELIGENTE Y LIBRE; COMPUESTO DE CUERPO Y ESPIRITU.
Honestidad:
Es la cualidad humana de ser, hacer y comunicar con sinceridad, lealtad y transparencia en base a los principios y valores universales.
Gratitud:
Nace del reconocimiento del bien recibido, y abre el deseo de corresponder, creando así un ambiente de bondad, favoreciendo el amor recíproco, el sentido de pertenencia y la alegría de vivir juntos.

Libertad:
Es una cualidad de la naturaleza humana, junto con el pensamiento, el amor y la creatividad. Es la capacidad de autodeterminación sin dejarse condicionar por nada ni por nadie, eligiendo el bien con responsabilidad, siendo conscientes que la libertad propia respeta la libertad del otro.

Alegría:
Es expresión de la esperanza, signo de un corazón que ama a Dios y se siente amado por Él. Es una característica del ambiente salesiano que lleva a educar desde lo positivo y a vivir el cotidiano con sentido de fiesta. Es el rostro de nuestra Santidad.

Respeto:
Es un valor que permite que el hombre pueda reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades de sí mismo, del prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios.

Paz:
La paz es la aspiración más grande de toda la humanidad. Es un don y una tarea que nos compromete a respetar el orden establecido por Dios, a vivir en armonía valorando a cada persona, cultivando el diálogo, el perdón, la reconciliación y la gestión positiva de los conflictos.

Ciudadanía:
Es el respeto a las leyes y los valores cívicos. Es participar activa y corresponsablemente en la búsqueda del bien común, valorando las diferencias, consciente de los Derechos Humanos de todos.

Fraternidad solidaria:
Es expresión de un auténtico amor por el otro basado en el respeto y la dignidad de toda persona. Es actitud de servicio, de compromiso y colaboración ante las necesidades de los demás, especialmente los más vulnerables. La vivimos salesianamente favoreciendo el crecimiento recíproco.


